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jueves, 23 de septiembre de 2010

Huelga General. 29 de septiembre de 2010.


Iremos a la Huelga el día 29, otra vez. La segunda de este año. Me volverán a descontar un pastizal además.
La otra, la del recorte, la del 6 de junio fue un fracaso, malos augurios. En mi centro de trabajo, que estuvo en un nivel máximo de participación en la Administración, no se acercó ni a la sexta parte de las cifras que dieron CC.OO. y UGT. Maquillando la realidad, obedeciendo a no sé qué impacto mediático.
Mintieron los Sindicatos y no dimitió ningún responsable ante tanta crudeza, ante tanta falta de credibilidad. No se entonó un mea culpa. Se hizo el ridículo en este objetivo estratégico: engordar las cifras de seguimiento de la huelga. ¿Para qué? Si la inmensa mayoría no la secundó. Se cifró finalmente en un 11% de participación, los Sindicatos daban porcentajes del 75. ¿Querían embelesarnos con cifras irreales los tecnócratas de Lope de Vega o los de la avenida de América? El que escribe se desmarca de estas líneas proselitistas sin fundamento. Lo cierto es que Rodríguez Zapatero aplicó el tijeretazo al SECTOR PÚBLICO y no hubo reacción.
Ahora, están en peligro las conquistas sociales. ¿Habrá algún tipo de acción-reacción?
La respuesta tendría que ser dura, sin fisuras. Frente al ataque brutal del Gobierno, la Patronal, La Banca y la Unión Europea, ¿que camino tomar? ¿habrá o no movilización?.

sábado, 18 de septiembre de 2010

"Yo pisaré las calles nuevamente" de Pablo Milanés.



Yo pisaré las calles nuevamente
de lo que fue Santiago ensangrentada,
y en una hermosa plaza liberada
me detendré a llorar por los ausentes.

Yo vendré del desierto calcinante
y saldré de los bosques y los lagos,
y evocaré en un cerro de Santiago
a mis hermanos que murieron antes.

Yo unido al que hizo mucho y poco
al que quiere la patria liberada
dispararé las primeras balas
más temprano que tarde, sin reposo.

Retornarán los libros, las canciones
que quemaron las manos asesinas.
Renacerá mi pueblo de su ruina
y pagarán su culpa los traidores.

Un niño jugará en una alameda
y cantará con sus amigos nuevos,
y ese canto será el canto del suelo
a una vida segada en La Moneda.

Yo pisaré las calles nuevamente
de lo que fue Santiago ensangrentada,
y en una hermosa plaza liberada
me detendré a llorar por los ausentes.

(1974)